Jardines del Palacio de Pedralbes (2ª parte)

Una vez hemos llegado a la explanada frente al palacio podemos observar una serie de nueve bustos de mármol procedentes de Alcalá de Henares que decoran la balaustrada. A alguno de ellos les falta la nariz, curiosamente al de la fotografía parecía que se la hubieran restaurado.





Si nos acercamos a la entrada principal del palacio (sorteando el estanque) veremos que la fachada está decorada con esgrafiados que recuerda a los que habían en la antigua Torre Güell, base de la nueva construcción. Frente a la entrada vemos una escultura en mármol que representa a Isabel II que presenta a su hijo Alfonso XII obra de Agapit Vallmitjana Barbany de 1860 y colocada en la entrada en 1925.




El palacio aloja los museos de las Artes Decorativas (cuya visita incluye los dormitorios reales), de la Cerámica y el Textil y de la Indumentaria.

Si seguimos caminando hacia la parte izquierda, en una pradera tras el palacio (aunque no podamos acercarnos al estar vallada) podremos ver un magnífico ejemplar de pino piñonero (Pinus pinea) también catalogado como de interés local.



Seguimos por ese camino pero giramos a nuestra izquierda donde nos encontraremos otro de los estanques, en este caso poblado de patos.








Un poco por encima de este estanque y oculta por un bosque de bambúes 





se encuentra la fuente de Hércules de piedra y hierro forjado, que Antoni Gaudí realizó en 1884 para la finca Güell y que, posteriormente, quedó oculta por la maleza y no se volvió a descubrir hasta 1984.
 




El caño de la fuente está formado por una cabeza de dragón desde donde mana el agua cuando presionas el pulsador que hay más atrás.





El agua cae entonces a una pila de piedra con las cuatro barras en la parte frontal. 





A los lados hay un banco de piedra curvado y, encima de la peana de donde sale la cabeza del dragón, un busto de mármol que se colocó en 1984 en sustitución del original, cuando, cien años después de su construcción, la fuente fue descubierta y restaurada.



Muestras de vandalismo en el busto de Hércules

Para mí éste es el rincón más agradable (junto con la pérgola) para estar en el parque. Supongo que porque está a la sombra y encima puedes refrescarte con el agua de la fuente. El agua más buena del parque.




Nos dirigimos otra vez hacia la izquierda donde podemos encontrar, también medio ocultos y junto al muro que limita los jardines un parque infantil de juegos. (Un poco más arriba hay una caseta que creo que son unos servicios aunque no estaba indicado).

Siguiendo por ese mismo camino encontramos una cruz de madera con banco para sentarse procedente de Rumanía.




Torcemos a la izquierda y entre los caminitos que hay por ahí descubriremos un pequeño y original estanque situado en un resguardado y acogedor rincón del parque.


De aquí ya tomamos otra vez el camino central para dirigirnos a la salida. Pero antes de irnos visitamos la pequeña exposición que hay en una de las casetas junto a la salida. Donde podréis saber algo más del palacio. También si consultáis la web del Ayuntamiento sobre los jardines del Palacio Real de Pedralbes. 




De camino a casa me encontré con dos sorpresas en el suelo. La primera era una muestra de Francisco de Pajaro del Arte es basura. Podéis ver más ejemplos en Barcelona Mon Amour de Chordi.















Y la segunda sorpresa fue otro pájaro. Se trataba de un vencejo (Apus apus), bastante joven que imagino que salió del nido pero no calculó bien y se fue al suelo. Una vez en tierra, la envergadura de sus alas les impide remontar el vuelo. Lo quería soltar lanzándolo al aire, pero temía que fuera a parar a la Diagonal y fuera aplastado por los coches. Así que me lo llevé a casa para soltarlo desde la ventana.




En el momento de soltarlo no estaba del todo seguro si conseguiría volar o caería al suelo, pero los vencejos están especializados en el vuelo y éste no fue menos. De hecho incluso duermen en pleno vuelo. Su enorme boca les sirve para ir recogiendo pequeños insectos como hacen las ballenas con el plancton. Los jóvenes salen del nido con una reserva extra para poder superar las primeras horas fuera del nido al que no regresan nunca. Para este vencejo ésta fue su segunda oportunidad espero que la aprovechara.

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Estambul (10ª parte): San Salvador en Chora y Café de Pierre Loti

(Domingo 29-07-12 Tarde-noche)

En estas dos últimas entradas (últimas en el sentido literal de la palabra) me he permitido la licencia de intercambiar los días. Expliqué primero el lunes y ahora explico el domingo. Como recordareis, el domingo por la mañana decidimos ir a Ortaköy para ver el mercadillo. Allí comimos una patata rellena y a continuación volvimos a coger el mismo bus, pero en sentido contrario, hasta Kabatas, donde cogimos el tranvía. Nuestro próximo destino era la iglesia de San Salvador en Chora. Sin embargo, esta iglesia está alejada del centro, por lo que nos pensamos mucho cómo llegar hasta ahí. Teníamos diferentes opciones: bus, taxi, e incluso tranvía. Escogimos esta última opción pues pensábamos que, desde donde nos encontrábamos, sería la opción más económica. Recorrimos gran parte de la línea 1 hasta la parada de Topkapi. Allí tuvimos que hacer trasbordo (incluso entre tranvías se tiene que volver a pagar) a la linea 4 que es bastante nueva y que tiene aquí su inicio. A continuación nos bajamos en Edimekapi. A tan solo 3 paradas.



Desde allí fuimos andando hasta la iglesia. Para ello tuvimos que pasar por las murallas bizantinas. 




Las murallas interiores son uno de los restos más impresionantes del pasado bizantino de la ciudad. Perforadas por puertas monumentales y fortificadas con torres, rodean el casco antiguo de la ciudad formando un arco que va desde Yedikule, en el mar de Mármara, hasta Ayvensaray, en el cuerno de Oro. Con sus 11 puertas y 92 torres, esta doble muralla de más de 6,5 km defendió el flanco interior de Constantinopla durante más de 1000 años. Se construyó entre los años 412 y 422, durante el reinado de Teodosio II. Por este motivo también se denominan las murallas de Teodosio.




A. El foso evitaba que el enemigo situase su artillería a tiro de la muralla principal. En los momentos de peligro sus 18 m. de anchura se llenaban de agua. 

B. Primera linea de murallas situada a dos metros sobre el nivel de las aguas.
C. Parateichion: corredor abierto para ser utilizado por las unidades que se movían en primera línea.
D. Segunda Muralla. Se elevaba a 8,5 m. del Parateichion. Sus torres se alternaban con las de la muralla interior para crear una linea continua de defensa. Desde lo alto de las torres se situaban artefactos que lanzaban fuego griego. Numerosas puertas comunican con el Peribolo.
E. Peribolo: vía utilizada para el movimiento de tropas. Medía entre 15 y 20 m. y se encontraba elevada 5 m. sobre el nivel del suelo.
F. Tercera muralla. La más grande y mejor dotada, con una altura de entre 8 y 12 m. y con un grosor de 5 m. Sus torres tenían una altura de 18 a 20 m.

A poca distancia ya teníamos nuestro destino. En ese pequeño trayecto pasamos por las famosas casas de colores, y a la vuelta de la esquina ya teníamos la iglesia.




El Estambul pass también nos sirvió para entrar. Es curiosa la entrada porque hace que rodees la iglesia por su parte trasera.





Recuerdo que dentro pasé mucha calor hace 4 años y esta vez no ha sido diferente, pero el espectáculo que ofrecen sus paredes bien vale la pena.




Algunos de los mosaicos y frescos bizantinos de más calidad se encuentran en esta pequeña iglesia. Se sabe poco de la primera época, aunque su nombre significa "de los campos", por lo que se cree que se edificó en un entorno rural. La iglesia actual data del s. XI. Entre 1315 y 1321 se remodeló y, por encargo de Teodoro Metochites (teólogo, filósofo y uno de los notables de su época), se incorporaron los frescos y mosaicos. En esta ocasión no voy a explicar qué se ve en cada uno de ellos, dejaré simplemente sus imágenes para disfrutar de ellas.











Tras contemplar lo que podría ser la Capilla Sixtina del arte bizantino (con permiso de Santa Sofía) nos refrescamos un poco y nos dirigimos en autobús hasta Eyup. No recuerdo qué bus cogimos pero la parada estaba cerca de las murallas en la calle que las cruza y de las dos paradas que hay la que está un poco más abajo. Tampoco recuerdo la parada en la que nos bajamos, pero se podía ver la mezquita de Eyüp.

Tras la mezquita de Eyüp se encuentra el teleférico que sube hasta el café de Pierre Loti en lo alto de la colina y bajo el conjunto funerario de Mihrisah. También existe la opción de subir andando, pero hacía demasiado calor y decidimos coger el teleférico. Sin embargo tuvimos que hacer una larga cola en el interior de una estación donde el calor era húmedo y asfixiante. Finalmente nos llegó el turno.





Una vez en el café intentamos encontrar una mesa que estuviera lo más cerca posible de la barandilla que separaba la explanada de las magníficas vistas del Cuerno de Oro. Con frecuencia se le considera el puerto natural más importante del mundo. El Cuerno de Oro es un valle fluvial inundado que discurre en dirección sur y desemboca en el Bósforo. El estuario atrajo a los primeros pobladores en el s. VII a.C. y posteriormente permitió que Constantinopla se convirtiera en un poderoso puerto. Según la leyenda, durante la conquista otomana los bizantinos arrojaron tantos tesoros a las aguas que éstas tenían destellos de oro.








Allí nos tomamos un té de manzana, que nos encantaba, mientras observábamos el paisaje y cómo se disputaban las mejores mesas. Pensamos por un momento que pudieran llegar a las manos, pero finalmente cundió la razón.





Este famoso café lleva el nombre del novelista francés Pierre Loti, un enamorado de Turquía. Este escritor solía ir a un café en Eyüp (que aseguran es éste) durante su estancia en Estambul en 1876. El café está decorado con muebles del s.XIX y, para mantener el ambiente, los camareros van vestidos con ropa de esa época.
El descenso esta vez lo realizamos a través del cementerio ya que el sol ya se estaba poniendo y íbamos mucho más descansados. Además en bajada no cuesta nada. Es interesante observar las lápidas otomanas y se sigue disfrutando las vistas del Cuerno de Oro.

El fez simboliza un pachá o funcionario y las lápidas de mujer llevan una flor por cada hijo que tuvieron
El sombrero señala que en la tumba descansa un sufí

Los cementerios otomanos eran jardines para los muertos, donde paseaban los vivos, felices y sin inhibiciones. Las lápidas que se colocaban en ellos a veces contenían una gran simbología: a partir de su decoración se puede conocer el sexo, ocupación, rango y el número de hijos del fallecido. Como en 1829 se prohibió el turbante, en las tumbas masculinas se colocó un fez.
A medida que llegábamos otra vez a la mezquita empezábamos a darnos cuenta de la importancia del lugar.

Gran concentración esperando a que se pusiera el sol en Ramadán

El pueblo de Eyüp es un lugar de peregrinación para los musulmanes de todo el mundo. En él descansan los restos de Eyüp Ensari, quien llevaba el estandarte de Mahoma. Por ser un espacio sagrado ha conservado el carácter sereno de los espacios de meditación. Las calles que rodean la mezquita del sultán Eyüp están formadas por magníficos mausoleos; sin embargo, bajo los cipreses de las colinas se apiñan las lápidas de la gente del pueblo.
Debido a la enorme cantidad de gente que se congregaba en los alrededores de la mezquita nos despistamos y no supimos encontrar el embarcadero de Eyüp. Tras caminar un rato junto al Cuerno de Oro decidimos coger un bus en dirección a Eminönu.

Al cabo de dos días regresaríamos a Barcelona dando por concluida esta crónica del viaje a Estambul, a Bizancio, a Constantinopla. Acabaremos con un poema de Soliman:

"Tú tienes ojos de antílope, y a cazarte yo salí, pero tus caricias fueron la flecha mortal que esgrimiste, y acabé siendo yo la presa y esclavo para tí".

Estambul julio de 2012

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Jardines del Palacio de Pedralbes (1ª parte)

Estas dos últimas mañanas he ido a caminar con mi padre y mi hermana por la Diagonal y cuando hemos llegado a la altura del Palacio de Pedralbes hemos entrado en sus jardines para seguir caminando entre los enormes árboles que nos protegían un poco del calor del verano.



El primer día no llevaba la cámara, pero al segundo no me pude resistir y, aunque es un notable engorro cuando caminas a buen ritmo, he tenido la oportunidad de captar la belleza de estos jardines.

Solo entrar a mano izquierda puede verse un plano de los jardines y una pequeña explicación de los lugares de interés del parque. Esto es lo que dice sobre el palacio:
"La total destrucción del llamado palacio de los Virreyes debido a un incendio el día de Navidad de 1875 hizo que Barcelona se quedara sin una residencia real para alojar a los monarcas en sus visitas a la ciudad. Por esta razón, en 1919 un grupo de prohombres barceloneses liderados por el conde de Güell tomaron la iniciativa de construir un nuevo palacio y ello se llevó a cabo en una finca cedida por dicho conde.
El proyecto, encargado al arquitecto Eusebi Bona i Puig y continuado más tarde por Francesc de P. Nebot i Torrens














aprovechó y amplió la existente Torre Güell, antiguamente conocida como el Mas Can Feliu. Los jardines fueron diseñados por Nicolau Mª Rubió i Tudurí respetando la arboleda de la finca y añadiendo algunos elementos decorativos, entre los que destacan las tres fuentes luminosas obra del ingeniero Carles Buigas i Sans. El 12 de mayo de 1924 el alcalde de Barcelona en nombre de la ciudad entrega simbólicamente a los Reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia las llaves del nuevo palacio, y el 18 de octubre de 1926 les hace entrega oficialmente del edificio ya terminado.



Al proclamarse la República, el palacio pasa a ser propiedad del Ayuntamiento de Barcelona, que lo convertirá en sede del Museo de las Artes Decorativas. Durante la Guerra Civil y posteriormente fue, de manera temporal, residencia oficial de la máxima autoridad del Estado y marco de diversas actividades de tipo político y cultural.
Actualmente, y por acuerdo con el Ayuntamiento de Barcelona el uso tanto del Palacio Real como del recinto corresponde a la Generalitat de Catalunya, excepto las dependencias ocupadas por el Diseny Hub Barcelona (DHUB), el Museo Téxtil y de la Indumentaria y el Museo de las Artes Decorativas, para destinarlo a sede representativa y centro de relaciones institucionales".
En frente nuestro observamos una fuente ornamental presidida por el desnudo femenino obra de Eulàlia Fàbregas de Sentmenat (1962) realizado con mármol del Mediterráneo.


Subiendo por el camino a la derecha de la fuente encontramos un árbol de 1923 declarado de interés local, un ciprés de Cartagena (Tetraclinis articulata).



Subiendo por los jardines centrales en la parte superior de la explanada sin árboles vemos una de los cinco jarrones de piedra y mármol de Carrara del s. XVII rícamente decorados y distribuidos a lo largo del parque.


En otros puntos podemos encontrar otros jarrones:



Si giramos a la derecha en ese camino encontraremos la escultura en bronce de un desnudo femenino obra de Enric Casanovas i Roy.




A unos pocos pasos descubrí este árbol que al haber sido podado en sus ramas bajas rezumaba resina. La resina es la forma en que los árboles se defienden de las heridas.


Pero sigamos nuestro recorrido. Si cogemos el primer camino grande hacia arriba pasaremos frente al Kolonihaven o caseta de juegos obra de Enric Miralles y Benedetta Tagliabue realizada con madera de Iroko en 2001.



Si nos fijamos bien también podremos ver alguna caseta para pájaros.


Muy cerca, entre el los árboles que quedan tras la caseta de juegos encontramos otro árbol de interés local. Se trata de un Cedro del Himalaya (Cedrus deodara) de 1893.



Pero donde hay vegetación hay fauna, y aunque el día anterior pudimos ver como corrían las ardillas, al siguiente solo pude captar la imagen de una lagartija.

En dirección al palacio entre un bosque de bambús podemos encontrar una pérgola obra de Antoni Gaudi. Los arcos podrían ser catenarias aunque en la entrada pone que son parábolas, la diferencia entre ambas es escasa, pero la catenaria es el arco que usó Gaudí por excelencia.




Aunque todavía no había mencionado a Gaudí, éste es autor de varias obras en el parque. Cuando la finca fue adquirida en 1862 por el conde Eusebi Güell, junto con la vecina Can Cuyàs de la Riera, se creó la finca Güell, de 30.000 m2. Entonces se encargó la reforma de la torre Can Feliu al arquitecto Joan Martorell, que construyó un palacete de aire caribeño, acompañado de una capilla neogótica y rodeado de magníficos jardines. Más tarde, se encargó a Antoni Gaudí reformar la casa, construir un muro de cerca y los pabellones de la portería. También se le encargó el diseño parcial de los jardines de la finca, construyendo dos fuentes y una pérgola, y plantando diversos tipos de plantas mediterráneas (pinos, eucaliptos, palmeras, cipreses y magnolias).

A pocos pasos encontramos ya el Palacio Real.


Continuará...

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