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48H Open House BCN: Antigua Fábrica Damm

En 1876, August K. Damm, habiendo emigrado en 1871 desde Alsacia por la guerra francoprusiana (1870-1871), funda la empresa Damm en Barcelona. Se toma 1876 como la fecha de origen de la Damm y no la de 1872 que es cuando ya empezó a producir cervezas, pues es la fecha en la que se establece por su cuenta y en la que se incorpora su primo Joseph Damm, también maestro cervecero.
La cerveza que produce en esa época es la Strasbourger, típicamente alsaciana, y podía tomarse, entre otros locales, en el Cambrinus. También en esa época empieza a usarse la famosa estrella de cinco puntas como logotipo.


August Kuentzmann Damm fallece en 1877. La fábrica queda, entonces, en manos de Adolf Leinbacher, que incluso se casa con la viuda de August. Sin embargo, Joseph sigue trabajando para ellos.
En 1881 se constituye la sociedad regular colectiva entre Leinbacher y Damm, el primero se encarga de la administración y el segundo de elaborar la cerveza. Poco después se trasladan de la C/Viladomat, 27, a la C/Urgell con Diputación.

Fábrica de la calle Urgell

En 1887 se anuncia la cerveza negra Bock.


La cerveza Bock es una cerveza de un fuerte sabor amargo, concretamente a malta, ya que se utiliza un tercio más de malta; y de color oscuro. La palabra Bock hace referencia al macho cabrío de la etiqueta que, en catalán, casi se escribe igual que en alemán (Boc). En Alemania se anunciaba en muchos locales con el macho cabrío de pie frente a un espumoso vaso de cerveza.


Como el que nos ofrecieron durante la visita a la fábrica.
En 1888 muere Leinbacher y se constituye entonces la sociedad Damm y Cia. siendo Joseph Damm el único socio colectivo. Ese año es, además, el de la primera Exposición Universal en Barcelona, pero no se aprovecha la ocasión como es debido.
En 1905 se inaugura la fábrica de Rosellón, denominada "La bohemia", como tributo a una zona cervecera de centroeuropa. La fábrica ocupaba toda una manzana del Ensanche entre Rosellón, Córcega, Cartagena y Dos de Mayo.




En 1907 muere Joseph Damm y la empresa la continúan sus hijos.
El siguiente vídeo muestra la actividad que se desarrollaba en la fábrica en los años 20.


La fábrica tenía capacidad para producir hasta 20.000 hectolitros de cerveza, y en ella trabajaban 40 personas, 9 de las cuales eran alemanes maestros cerveceros. Se dedicaba, también, a la fabricación de hielo.



En 1910, cuando se constituyó la S.A. Damm, pasó a ser la fábrica principal y continuó la producción hasta 1992. Hoy es la sede administrativa de la sociedad. Planos de 1904 demuestran que se diseñó en tres plantas para aprovechar la gravedad en el movimiento de los líquidos, por lo tanto se trataba de una producción en vertical.

























En 1913 la fabrica adopta la electricidad como fuerza motriz, sin embargo, no abandona por completo la fuerza del vapor.


La sala de máquinas actualmente se utiliza como sala de actos. En esta sala se ha entregado, por ejemplo, el Balón de Oro a Messi, organizado por Don Balón, y se han organizado muchos otros actos que podéis ver en Dammeros.
La cerveza se vendía tanto en botella como en barril. A principios del siglo XX, las botellas se transportaban en cajas sin separaciones por lo que se utilizaba paja para protegerlas.




En la misma fábrica se realizaba el embotellado, y también se preparaban los barriles. El sistema era isobarométrico, es decir, se ponían en contacto directo con el depósito para que tuvieran la misma presión a la que estaba la cerveza. En el archivo histórico de la sociedad se ha conservado parte de la maquinaria que se utilizaba en aquella época: llenadoras de botellas con distintos grifos e incluso una rotativa.


El método no difiere mucho del que se utiliza hoy en día, aunque modernizado y tecnificado. Una vez en la cervecería, los dispensadores de cerveza proporcionan la cerveza a presión. Aunque también han ido evolucionando con el tiempo, en todos los casos es la presión del anhídrido carbónico la que hace que la cerveza salga impulsada por el grifo expendedor.
En 1929, S.A. Damm participó en la Exposición Universal de Barcelona. Desde 1921 ya se había adoptado la estrella como marca, denominándose a la cerveza pilsen la famosa Estrella Dorada. Hasta 1955 no aparece la Voll Damm y en 1968 la clásica Xibeca. Luego han llegado otros tipos de todos conocidos.



Aunque hoy en día en la fábrica ya no se produce cerveza, podemos ver todavía parte de las instalaciones que se utilizaban. Es el caso de la sala en la que se conservan las calderas de cobre originales usadas en la cocción de la cerveza y que constituye, junto a la sala de máquinas y el sótano con su sala de exposiciones, el principal atractivo de la visita.



Sin lugar a dudas, las cervezas Damm han formado parte integrante de nuestras vidas. Tras más de 130 años de historia, esta empresa, de origen alsaciano, ha pasado a ser un símbolo de Barcelona. A través de sus spots, sobre todo los más recientes, han intentado transmitir también la idea de un estilo de vida mediterráneo en el que la cerveza Damm representa una parte destacada.
La Estrella seguirá brillando mucho tiempo más.


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Jaume de Laiguana en el Palau Robert

Tras el paseo por Gracia en el que tuve la oportunidad de fotografiar diferentes graffiti, y a pesar de que estaba ya muy cansado, decidí pasarme, de camino a casa, por el Palau Robert para disfrutar de una excelente exposición de fotografía a cargo de Jaume de Laiguana.


Al ver sus elaboradas fotografías no cabe ninguna duda de su relación con la publicidad, pero el resultado son verdaderas obras de arte, con una puesta en escena muy estudiada.

En muchas de sus obras podemos reconocer a caras famosas, pero también sus creaciones tienen en ocasiones un trasfondo social. Aprovechando que hoy es la fiesta del trabajo hay que destacar la denuncia sobre los riesgos laborales que Jaume dedica en alguna de sus series.

La exposición cuenta con 158 fotografías de gran formato de los últimos 15 años, que podrán verse en el Palau Robert hasta el 26 de mayo bajo el título: Jaume de Laiguana. Retrospectiva 1997-2012.


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Pont del Petroli y fábrica de Anís del Mono (2ª parte)

La entrada a la fábrica se encuentra en la calle Eduard Maristany 115, paralela a las vías del tren. Para ello tuvimos que rodear el edificio desde el paseo Marítimo.








Puntualmente se abrió la puerta y la chica que nos haría de guía nos preguntó los nombres ya que era preciso realizar una reserva previa. Para ello es necesario llamar al Museu de Badalona. En total el grupo era de 37 personas y nos condujeron a una sala en la que nos dieron una introducción a la visita.



Badalona antes de mediados del XIX era una localidad formada principalmente por pescadores y agricultores, pero la inauguración de la primera línea ferroviaria que unía Barcelona con Mataró, permitió el establecimiento de nuevas industrias. Entre ellas varias destilerías, como podemos ver en el túnel que atraviesa las vías junto a la fábrica.


Pero la mayoría acabaron desapareciendo, todas excepto la que fundaron Josep y Vicenç Bosch en 1870 gracias al dinero ganado con los negocios de cacao y tabaco de las Américas. La fábrica inicialmente disponía de una numerosa plantilla pues toda la actividad era artesana, pero la automatización de la producción ha permitido una reducción drástica de los trabajadores. Actualmente la fábrica funciona únicamente con 12 personas, incluido el gerente. En 1920 se realizó una remodelación de la fábrica, siendo la mayoría del mobiliario modernista de dicha época. La sala de destilación y el archivo constituyen una buena muestra de ese periodo y es por ello que se ha declarado patrimonio histórico cultural y forma parte del conjunto museístico de Badalona. La empresa finalmente ha pasado a formar parte del grupo Osborne desde que una de las nietas lo traspasó en 1975 con la clausula de que se debería mantener la imagen de la empresa con la que había alcanzado tanta fama. Es por ello que no vemos al toro por ningún lado. O casi.



Durante la visita además nos explicaron todo el proceso de producción de este producto, aunque inicialmente se fabricaban además otros licores. Para ello nos enseñaron todas sus dependencias aunque solo estaba permitido hacer fotografías en las zonas antes destacadas.
Iniciamos la visita en el archivo para ello ascendimos por unas escaleras tras dejar atrás la recepción donde se podían admirar varios cuadros de Ramón Casas, amigo de Vicente Bosch, y que se utilizaron como carteles publicitarios. Evidentemente se trataba de réplicas.



A medida que entrábamos en el archivo, la guía nos daba una de las famosas etiquetas con las que se identifica al producto, para que luego pudiéramos seguir la explicación observando los detalles de la misma.
El archivo es una sala completamente cubierta de estanterías en madera con archivadores y en el fondo una vitrina muestra varias botellas antiguas.









Ante la pregunta de por qué aparece un mono en la etiqueta, la guía empezó a explicarnos todos los secretos de la misma. Para ello es imprescindible tener una de éstas a la vista.


Empezaremos hablando del mono. Ya lo vimos en el paseo marítimo. Su aspecto es humanoide, y su cara recuerda a un conocido personaje. Pero ¿por qué un mono? Al parecer la fábrica tenía hasta hace unos cuantos años unos monos que habían sido traídos de las Américas donde los hermanos habían hecho fortuna. Los monos se hicieron tan populares que acabaron por dar nombre a la marca a pesar de que el original, el que registraron inicialmente, fue el de "Anisado refinado Vicente Bosch", como puede leerse en la etiqueta. Por otro lado, el uso de animales como emblema para diferentes marcas era de uso habitual en aquella época. Finalmente los monos tuvieron que ser retirados de la fábrica, pero su presencia es ahora definitiva. También era habitual poner motes a las marcas, siendo también conocida como el chulo de Badalona.
Lo del mono ha sido contestado, pero, ¿y su rostro?. Aquí hay varias teorías, y ninguna de ellas puede asegurarse que sea la correcta. La más conocida es la que afirma que la cara del mono es una caricatura de Charles Darwin.


Darwin publicó "El origen de las especies" en 1859. Su teoría de la evolución por selección natural no siempre ha sido bien entendida, y mucho menos entre la clase burguesa que no aceptaba que la especie humana pudiera haber surgido de un mono. Pero el primer error está precisamente en que él nunca afirmó tal cosa, si no más bien que todas las especies actuales han tenido ancestros comunes, y en el caso de los monos, evidentemente, el parentesco es más cercano. Por no entender bien su teoría, por no aceptar la pérdida del estatus que el hombre tenía en la naturaleza, por contravenir lo que promulga la religión, por materialista, por todo eso y mucho más, el británico era objeto de burla en aquella época y prueba de ello son las numerosas caricaturas que se hicieron de él.


Y también en éstas puede verse el error en la interpretación de su teoría. Cuando se dedicó al estudio de las lombrices se volvió a malinterpretar y se le dibujó, una vez más, en una linea directa desde las lombrices hasta el hombre. Este tipo de iconografías se han repetido hasta la saciedad, en algunos casos con gran sentido del humor y en otros con un marcado sentido crítico.




Sin embargo, también se ha dado la interpretación contraria y es la que Vicente Bosch sí que compartía las ideas de Darwin y que, para no mostrarlo ante sus amigos burgueses, escogió tal imagen, pero la acompañó de un mensaje. El mono sostiene un documento en el que se lee: "Es el mejor. La ciencia lo dijo y yo no miento".



Se supone que Vicente se apoya en la ciencia para demostrar que su licor es el mejor y más evolucionado. Pero aun existe una tercera teoría, y es la que cuenta que la cara del mono en realidad correspondería a uno de sus competidores en la producción de licores.
Pero sigamos desgranando lo mucho que aparece en esta etiqueta. Para continuar vemos que en la parte superior aparece la palabra "dulce", y eso es porque se hacen dos variedades, ésta que tiene una etiqueta roja y la de "seco" que lleva la etiqueta verde.


Justo debajo se lee "destillación especial". El error ortográfico se cometió al confundir el castellano con el catalán y el francés. Este error se mantuvo, de tal forma que era una manera de identificar la marca auténtica de las imitaciones. Incluso de la producción autorizada que se hizo en otros países, como puede verse en la botella mejicana de la vitrina.


Como ya hemos comentado en la etiqueta no aparece el nombre de Anis del Mono, y éste se coloca con otra etiqueta en la parte superior.
Aunque el mono sostiene una botella sin relieve, otro de los distintivos de la marca es el característico relieve adiamantado de la misma, y es porque desde su inicio no fue así.


Al parecer, el origen de la característica botella se debe a un frasco de colonia que Vicente Bosch compró a su mujer en París y del que copió el diseño tras pedir al perfumista los derechos del envase y registrarlo en 1902. En la siguiente imagen se ve la botella que contenía licor de menta y que era idéntica al frasco de perfume. Posteriormente otras marcas también se apropiaron del diseño adiamantado.


En la misma sala todavía podemos ver algunas piezas más: lo que parece ser una antigua máquina registradora.


O la botella con la etiqueta negra por los 140 años de historia.


Justo al lado encontramos el despacho del gerente donde no pudimos entrar pero sí que pudimos fotografiar desde la puerta. Destaca la lámpara modernista que cuelga de un techo de madera, así como la decoración y el mobiliario modernista.




A partir de aquí descendimos para continuar la visita en lo que es la zona de producción. Primero nos mostraron una pequeña sala donde almacenan en sacas las hierbas aromáticas y donde realizan su primer tratamiento que consiste en pasarlas por agua caliente para obtener lo que sería una gran infusión. El anisado únicamente se compone de cuatro ingredientes: las plantas aromáticas (entre las que destaca la planta del anís o matalahuva), agua filtrada, azúcar de caña refinada, y alcohol rectificado a la graduación deseada.
Una vez reposada la infusión pasa a la sala de destilado. La sala de destilación es la joya de la fábrica. Conserva el ambiente de la época y es de una gran belleza.











El Steampunk claramente se inspira en un estilo industrial modernista

Aquí, mediante un proceso artesanal, se extrae el aceite vegetal que contiene el aroma concentrado. Este aceite se mezcla posteriormente con el resto de ingredientes: azúcar, para fijar el aroma y alcohol, para conservarlo, y agua en su debida proporción. Por cada gramo de aceite se produce una botella de anís dulce y por cada 1,2 g una de seco, que tiene un sabor a anís más intenso. Finalmente se vuelve a filtrar para eliminar cualquier impureza que hubiera aparecido durante el proceso y se embotella y etiqueta.
Cada día se producen entre 30.000 y 40.000 litros de licor, lo que corresponde a una de las grandes cisternas que nos mostraron, y al año unos 5 millones de litros. Con las que se llenarían otras tantas botellas si éstas fueran de un litro, sin embargo, ahora se tiende a reducir el tamaño del envase ya que, aunque el licor se conserva durante mucho tiempo, cada vez se usa más para repostería que como bebida.
Lo que sorprende es que toda la producción se realice en esta pequeña fábrica, la única que hay y que exporta a un mercado internacional, una fábrica artesanal que desprende un aroma a anís como si hubieran vertido una botella en el suelo, un lugar entrañable y que debería conservarse. Una visita muy agradable gracias en parte a la excelente labor de la guía que nos acompañó durante todo el recorrido. Una visita muy recomendable.
Para finalizar destacaré, como curiosidad, que la etiqueta de Anís del Mono ha sido utilizada por algunos artistas para realizar sus obras, entre ellas la más destacada es la de Juan Gris que puede contemplarse en el Museo Reina Sofía y que lleva por título "La botella de anís"



Tras la visita regresamos a Barcelona, pero al volver la vista atrás, antes de coger de nuevo el tren, nos hicimos la promesa de que otro día volveríamos, porque nos lo habíamos pasado muy bien.


Ver también: Pont del Petroli y fábrica de Anís del Mono (1ª parte)

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