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SS MM Los Reyes "Majos"

Cuando éramos pequeños escribíamos la carta a los Reyes esperando que nos trajeran el mayor número de juguetes de la lista. Ahora, de mayores, no escribimos ninguna carta, pero hacemos listas de deseos y nuestras esperanzas son las mismas. Entre Navidad y Reyes la verdad es que no podemos quejarnos, por eso los llamo los Reyes Majos, aunque también hacen magia, si no de qué tanto regalo.


Ya desde Navidad disfrutamos en nuestra pared de un póster de C215 firmado por Christian Guemy


Fue el día que fuimos a ver la exposición en la Montana Gallery con Chordi. En realidad queríamos un libro, pero el único que tenían no estaba en perfecto estado. El stencil de C215 se pudo ver durante un tiempo en la calle Codols. Pinchar aquí. Curiosamente, como ocurre con otros stencils, en aquella ocasión el columpio estaba orientado al revés, y es que todo depende de cómo colocas la plantilla. ¿Cual es el correcto? Si nos fijamos en el cuadro de Pierre Auguste Cot (1873) del Museo Metropolitano de Nueva York, del que se ha inspirado Christian, veremos que la orientación correcta es la del póster.


Continuando con el Street Art, el otro día me pasé por la galería El bigote del Sr. Smith, pero dio la casualidad de que ese día en lugar de exposición habían unos puestos de objetos de artesanía. Aproveché entonces para comprarle a Ángeles un curioso libro que se tiene que montar y que una vez armado se convierte en un original libro-serpiente. Eso sí, como está en blanco habrá que darle contenido. Al salir de la galería me fijé en el Alice que hay ahí mismo y que en su momento nos comentó (cómo no) Chordi.


También ese día acompañé a mis padres a ver de nuevo la exposición del Paral·lel y en la tienda compré un par de cosas más: los sobrecitos de té que representan a personajes que parecen estar en la piscina cuando se colocan en la taza, y una postal que, a riesgo de que no le hiciera mucha gracia, confiaba en el sentido del humor de Ángeles.


Ya que hablamos de tazas, ambos hemos tenido tazas de regalo. Ángeles las de estilo británico,

Una chapa de Btoy que nos hemos hecho nosotros mismos,
como el cuadro en plan diorama a partir de una foto de Skansen (Estocolmo)

yo, una un poco más americana, y es que no podemos ocultar que somos fans de The Big Bang Theory.


Como tampoco puedo ocultar que soy fan de Star Wars y así es fácil no equivocarse al hacerme un regalo. Con estas dos figuras engrosamos la colección de las que mueven la cabeza. Son muy graciosos, parece que tiritan de frío.


No estaría mal que durante los pasacalles de gigantes y cabezudos también sacaran a pasear a éstos. Otro de los regalos seguros es el del doble CD-DVD de Led Zeppelin: Celebration day.


Se trata de un concierto en directo que realizaron en Londres en 2007 y que ahora ha aparecido en este doble formato.
Pero pasemos ya a los libros, aunque esta parte dejaré que la comente Ángeles.


Yo regalo lo que mas me gusta: libros. Empezando por arriba, "Una más de la familia" de Javier y Enrique Matesanz, un repaso de todas esas series de TV con las que crecimos, explicando un montón de curiosidades acerca de ellas.
"Tots els noms de Barcelona" de David Izquierdo, una novela histórica y de intriga, con el escenario y el protagonismo de Barcelona, un buen regalo para los amantes de la ciudad.
"Redescobrint l'Eixample" de Sagar Forniés. De esta colección ya tenemos alguno más y en esta ocasión, ver los lugares de tu barrio, por los que vas a menudo, tiene mucho encanto.


"Angel" y "La señorita Dashwood" son de Elizabeth Taylor, no se trata de la fallecida actriz, sino de una autora británica que, aunque aquí es poco conocida, ahora empieza a publicar en nuestro país. Tenía muchas ganas de leer a esta autora y ahora tengo la oportunidad.
Y acabaremos el post como no podría ser de otra manera, con el roscón de Reyes. Que a estas alturas solo quedan las migas.


Estas fiestas tocan a su fin, pero con el deseo de que el año que viene sean mejores para todos. Feliz 2013!!!

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Estambul (10ª parte): San Salvador en Chora y Café de Pierre Loti

(Domingo 29-07-12 Tarde-noche)

En estas dos últimas entradas (últimas en el sentido literal de la palabra) me he permitido la licencia de intercambiar los días. Expliqué primero el lunes y ahora explico el domingo. Como recordareis, el domingo por la mañana decidimos ir a Ortaköy para ver el mercadillo. Allí comimos una patata rellena y a continuación volvimos a coger el mismo bus, pero en sentido contrario, hasta Kabatas, donde cogimos el tranvía. Nuestro próximo destino era la iglesia de San Salvador en Chora. Sin embargo, esta iglesia está alejada del centro, por lo que nos pensamos mucho cómo llegar hasta ahí. Teníamos diferentes opciones: bus, taxi, e incluso tranvía. Escogimos esta última opción pues pensábamos que, desde donde nos encontrábamos, sería la opción más económica. Recorrimos gran parte de la línea 1 hasta la parada de Topkapi. Allí tuvimos que hacer trasbordo (incluso entre tranvías se tiene que volver a pagar) a la linea 4 que es bastante nueva y que tiene aquí su inicio. A continuación nos bajamos en Edimekapi. A tan solo 3 paradas.



Desde allí fuimos andando hasta la iglesia. Para ello tuvimos que pasar por las murallas bizantinas. 




Las murallas interiores son uno de los restos más impresionantes del pasado bizantino de la ciudad. Perforadas por puertas monumentales y fortificadas con torres, rodean el casco antiguo de la ciudad formando un arco que va desde Yedikule, en el mar de Mármara, hasta Ayvensaray, en el cuerno de Oro. Con sus 11 puertas y 92 torres, esta doble muralla de más de 6,5 km defendió el flanco interior de Constantinopla durante más de 1000 años. Se construyó entre los años 412 y 422, durante el reinado de Teodosio II. Por este motivo también se denominan las murallas de Teodosio.




A. El foso evitaba que el enemigo situase su artillería a tiro de la muralla principal. En los momentos de peligro sus 18 m. de anchura se llenaban de agua. 

B. Primera linea de murallas situada a dos metros sobre el nivel de las aguas.
C. Parateichion: corredor abierto para ser utilizado por las unidades que se movían en primera línea.
D. Segunda Muralla. Se elevaba a 8,5 m. del Parateichion. Sus torres se alternaban con las de la muralla interior para crear una linea continua de defensa. Desde lo alto de las torres se situaban artefactos que lanzaban fuego griego. Numerosas puertas comunican con el Peribolo.
E. Peribolo: vía utilizada para el movimiento de tropas. Medía entre 15 y 20 m. y se encontraba elevada 5 m. sobre el nivel del suelo.
F. Tercera muralla. La más grande y mejor dotada, con una altura de entre 8 y 12 m. y con un grosor de 5 m. Sus torres tenían una altura de 18 a 20 m.

A poca distancia ya teníamos nuestro destino. En ese pequeño trayecto pasamos por las famosas casas de colores, y a la vuelta de la esquina ya teníamos la iglesia.




El Estambul pass también nos sirvió para entrar. Es curiosa la entrada porque hace que rodees la iglesia por su parte trasera.





Recuerdo que dentro pasé mucha calor hace 4 años y esta vez no ha sido diferente, pero el espectáculo que ofrecen sus paredes bien vale la pena.




Algunos de los mosaicos y frescos bizantinos de más calidad se encuentran en esta pequeña iglesia. Se sabe poco de la primera época, aunque su nombre significa "de los campos", por lo que se cree que se edificó en un entorno rural. La iglesia actual data del s. XI. Entre 1315 y 1321 se remodeló y, por encargo de Teodoro Metochites (teólogo, filósofo y uno de los notables de su época), se incorporaron los frescos y mosaicos. En esta ocasión no voy a explicar qué se ve en cada uno de ellos, dejaré simplemente sus imágenes para disfrutar de ellas.











Tras contemplar lo que podría ser la Capilla Sixtina del arte bizantino (con permiso de Santa Sofía) nos refrescamos un poco y nos dirigimos en autobús hasta Eyup. No recuerdo qué bus cogimos pero la parada estaba cerca de las murallas en la calle que las cruza y de las dos paradas que hay la que está un poco más abajo. Tampoco recuerdo la parada en la que nos bajamos, pero se podía ver la mezquita de Eyüp.

Tras la mezquita de Eyüp se encuentra el teleférico que sube hasta el café de Pierre Loti en lo alto de la colina y bajo el conjunto funerario de Mihrisah. También existe la opción de subir andando, pero hacía demasiado calor y decidimos coger el teleférico. Sin embargo tuvimos que hacer una larga cola en el interior de una estación donde el calor era húmedo y asfixiante. Finalmente nos llegó el turno.





Una vez en el café intentamos encontrar una mesa que estuviera lo más cerca posible de la barandilla que separaba la explanada de las magníficas vistas del Cuerno de Oro. Con frecuencia se le considera el puerto natural más importante del mundo. El Cuerno de Oro es un valle fluvial inundado que discurre en dirección sur y desemboca en el Bósforo. El estuario atrajo a los primeros pobladores en el s. VII a.C. y posteriormente permitió que Constantinopla se convirtiera en un poderoso puerto. Según la leyenda, durante la conquista otomana los bizantinos arrojaron tantos tesoros a las aguas que éstas tenían destellos de oro.








Allí nos tomamos un té de manzana, que nos encantaba, mientras observábamos el paisaje y cómo se disputaban las mejores mesas. Pensamos por un momento que pudieran llegar a las manos, pero finalmente cundió la razón.





Este famoso café lleva el nombre del novelista francés Pierre Loti, un enamorado de Turquía. Este escritor solía ir a un café en Eyüp (que aseguran es éste) durante su estancia en Estambul en 1876. El café está decorado con muebles del s.XIX y, para mantener el ambiente, los camareros van vestidos con ropa de esa época.
El descenso esta vez lo realizamos a través del cementerio ya que el sol ya se estaba poniendo y íbamos mucho más descansados. Además en bajada no cuesta nada. Es interesante observar las lápidas otomanas y se sigue disfrutando las vistas del Cuerno de Oro.

El fez simboliza un pachá o funcionario y las lápidas de mujer llevan una flor por cada hijo que tuvieron
El sombrero señala que en la tumba descansa un sufí

Los cementerios otomanos eran jardines para los muertos, donde paseaban los vivos, felices y sin inhibiciones. Las lápidas que se colocaban en ellos a veces contenían una gran simbología: a partir de su decoración se puede conocer el sexo, ocupación, rango y el número de hijos del fallecido. Como en 1829 se prohibió el turbante, en las tumbas masculinas se colocó un fez.
A medida que llegábamos otra vez a la mezquita empezábamos a darnos cuenta de la importancia del lugar.

Gran concentración esperando a que se pusiera el sol en Ramadán

El pueblo de Eyüp es un lugar de peregrinación para los musulmanes de todo el mundo. En él descansan los restos de Eyüp Ensari, quien llevaba el estandarte de Mahoma. Por ser un espacio sagrado ha conservado el carácter sereno de los espacios de meditación. Las calles que rodean la mezquita del sultán Eyüp están formadas por magníficos mausoleos; sin embargo, bajo los cipreses de las colinas se apiñan las lápidas de la gente del pueblo.
Debido a la enorme cantidad de gente que se congregaba en los alrededores de la mezquita nos despistamos y no supimos encontrar el embarcadero de Eyüp. Tras caminar un rato junto al Cuerno de Oro decidimos coger un bus en dirección a Eminönu.

Al cabo de dos días regresaríamos a Barcelona dando por concluida esta crónica del viaje a Estambul, a Bizancio, a Constantinopla. Acabaremos con un poema de Soliman:

"Tú tienes ojos de antílope, y a cazarte yo salí, pero tus caricias fueron la flecha mortal que esgrimiste, y acabé siendo yo la presa y esclavo para tí".

Estambul julio de 2012

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Estambul (3ª parte): Beyoglu

(Viernes 27-07-12. Mañana)
Antes de seguir sería conveniente tener una perspectiva global de la ciudad para poder situarnos. Estambul está situada en el estrecho del Bósforo que comunica el mar Negro al norte con el mar de Mármara al sur



y es la única ciudad importante en el mundo situada entre dos continentes. La parte asiática queda al este y la europea al oeste. La zona metropolitana es inmensa. En Estambul viven alrededor de 13 millones de personas.


Además, en el próximo mapa podemos apreciar otra lengua de mar (la que sube a la izquierda) que no tiene salida y que es el Cuerno de Oro. 

  
Nosotros teníamos el hotel aproximadamente donde aparece la A. Es la zona de Sultanahmed junto al Serrallo. La distancia entre el hotel y el tercer puente del Cuerno de Oro es de unos 6 km. Es decir, que moverse a pie por todo el centro sería factible si uno conociera bien la ciudad y no hiciera tanto calor. Llegar hasta Beyoglu, que es el barrio situado al otro lado del Cuerno de Oro, pasado el puente de Galata, se puede hacer andando, y de hecho lo hicimos, sin problema. Beyoglu es otra buena opción donde buscar hotel.
Beyoglu sería hasta el segundo puente

Como he dicho, después de disfrutar de un abundante desayuno, decidimos ir andando hasta Beyoglu. De camino, pasamos por la estación de Sirkeci. Esta magnífica estación de ferrocarril se construyó para recibir al deseado Orient Express europeo.






La estación se inauguró en 1890, aunque el primer viaje del Orient Express, desde París a Estambul, fue en 1889. Prototipo de exotismo, el tren se asoció a una concepción romántica de Estambul y fue fuente de inspiración de al menos 19 libros, entre ellos el famoso "Asesinato en el Orient Express" de Agatha Christie. En su momento fue uno de los trenes más lujosos del mundo, por lo que era usado por ricos y aristócratas.




En esta ocasión, la fachada principal estaba en remodelación. Pero aún puede apreciarse como el diseño arquitectónico de Jasmund incorpora con maestría diferentes elementos de la tradición estambulí. Lo que sí que pudimos ver fue un pequeño museo incorporado a una de las salas.





Actualmente la estación no es la más importante de Estambul. De aquí salen trenes a Grecia, y a la Turquía europea. La estación más importante es la de Haydarpasa.

Seguimos andando hasta llegar al inicio del Cuerno de Oro, desde donde podíamos contemplar Beyoglu y la torre de Galata en una estampa típica de Estambul.



Llegamos al puente de Galata y lo cruzamos (para cruzarlo debe hacerse desde la parte superior, donde están los pescadores). Y ya estábamos en Beyoglu. Sin embargo, este barrio se sitúa en una colina, y las calles que llevan hasta el centro (o incluso hasta la torre), son bastante empinadas. Nosotros decidimos coger el Tünel. Se trata de un funicular subterráneo que te lleva desde la base hasta el inicio de la calle de Istiklal. De haber ido en tranvía desde el hotel nos hubiéramos bajado en la estación de Karakoy. La entrada de Tünel es muy discreta (en letras doradas) y se encuentra a la izquierda al pasar el puente y subir una calle hasta Tersane Cadesi (que por cierto, por ese lado no hay paso de peatones y tienes que sortear los coches que vienen a gran velocidad). Por la derecha, sin embargo, podéis encontrar un paso subterráneo. A la entrada del Tünel podéis ver su historia en unos paneles.




Se trata, después del metro de Londres, del transporte subterráneo más antiguo del mundo. La construcción del funicular fue una iniciativa del ingeniero francés Eugene Henri Gavand que vio la necesidad de conectar los dos distritos de negocio de la época. El sultán Abdülaziz concedió el permiso de construcción en 1869 y el funicular se inauguró el 17 de enero de 1875 (ha cumplido 137 años).




En realidad fuimos dos veces a Beyoglu en dos días distintos, por lo que para no hacerme pesado incluiré aquí ambas visitas como si hubiera sido una. Solo salir de la estación de funicular te encuentras con Istiklal y el inicio del tranvía histórico.



El tranvía recorre toda la calle Istiklal, desde la plaza del Tünel hasta la de Taksim. Es inevitable escuchar la campana cada vez que pasa ya que al ser la calle peatonal, muchas veces la gente camina entre las vías.




También es habitual ver a niños (y no tan niños) agarrarse a la parte posterior del tranvía y viajar gratis (aunque más bien es un juego para ellos).




Durante siglos, los extranjeros que vivían en Estambul, residían en Beyoglu. Por ello, las grandes potencias europeas, desde el s. XVI, establecieron sus embajadas en esta zona con el fin de proteger sus intereses con el Imperio Otomano. El ambiente no ha cambiado con el paso de los siglos, pues se sigue manteniendo una gran actividad comercial. De hecho, la calle Istiklal, vendría a ser como Portal de l'Angel en Barcelona.

Pero nosotros lo primero que hicimos fue dirigirnos hacia el Pera Palace. Para ello torcimos a la izquierda más o menos en la primera calle grande y enseguida dimos con él.



El hotel Pera Palas es uno de esos hoteles de fama legendaria que se inauguró en 1892 para acoger a los viajeros del Orient Express. Ha cambiado poco desde entonces, conservando un aire del pasado. Entre los clientes que han contribuido a la leyenda del hotel destacan Mata Hari, Greta Garbo, Jackie Onassis, Sarah Bernhardt, Josephine Baker y Atatürk. También es posible ver la habitación que ocupó Agatha Christie.

Nosotros entramos para verlo, pero ya de entrada pasas por un detector de metales, como llevaba la cámara en la mano me sonó. En seguida vinieron a preguntarnos. El sitio es de lo más lujoso, por lo que aunque nos condujeron al café, desistimos de tomarnos nada.
De allí en cuatro pasos te plantas en el Museo Pera. El museo se inauguró en el 2005 por la Fundación Suna y Ínan Kiraç. Ubicado en el antiguo hotel Bristol, se ha convertido en un moderno centro cultural. Son habituales las exposiciones temporales. Actualmente se exhibe una colección de grabados de Goya, y algunas pinturas.




Entre sus colecciones permanentes se incluyen pesos y medidas otomanos, más de 400 ejemplos de azulejos y cerámica de Kütahya del s. XVIII y la exposición de arte oriental que reúne obras de artistas europeos inspirados en el mundo otomano desde el s.XVII al XIX.





Durante la visita al museo sonaba de fondo la música de Mercan Dede. Así que os dejo un vídeo en el que además pueden verse imágenes de Estambul.




Tras la visita nos tomamos un té en el café del museo. Un auténtico lujo.


Continuará...

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