Montblanc (3ª parte): Plaça Major

Desde la plaça de Sant Miquel cogemos el carrer Major hacia la derecha, muy animado en las horas de la tarde y torcemos a la izquierda al llegar a Pere Berenguer de Vilafranca desde donde ya vemos la Plaça Major de Montblanc.


Esta plaza, porticada en parte, es el centro de la población. En ella se encuentra la Casa de la Vila que alberga el ayuntamiento.


Aunque sus orígenes se remontan al siglo XIII y XIV, buena parte de la fachada es actualmente del s XVII, con añadidos posteriores. Los grabados de 1676 y 1679 en los balcones denotan posiblemente las fechas de dichas obras. Su puerta de entrada es renacentista, sobre ésta se sitúan dos balcones y entre ellos el escudo esculpido de Montblanc.


A la izquierda del balcón podemos ver un ventanal gótico del siglo XIII con arcos trilobados. Este lado de la plaza no está porticado debido a que por aquí discurría una riera. A su derecha se encuentra el edificio Cal Portuguès en el que destacan los esgrafiados de los años 20. También puede leerse sobre el portal la inscripción de su propietario: ALFONSO. Más a su derecha Cal Barrera también con esgrafiados florales.
A su izquierda pordemos ver els Porxos de Cal Malet del siglo XVIII.



Este edificio, debido a la presencia del escudo esculpido, pudo ser la seu del Comú, según algunos historiadores. Su situación parecía además más notoria ya que se podía ver solo entrar en la plaza.


Bajo los porches, que se crearon para poder trabajar fuera de la casa pero bajo techo, se encuentran unas antiguos medidores de grano.

Eran dos las medidas oficiales de la vila, la quartera (unos 70 litros) y los tres quartans (unos 20 litros). El grano se depositaba en el interior del recipiente mientras se mantenía cerrada la portezuela inferior. En el momento que se llenaba se abría la portezuela para vaciarlo en el saco depositado en el suelo. Durante un tiempo surgió la discusión en relación al hecho de que si el grano se vertía desde mayor altura albergaría más aire que si se hacía desde menor altura. El problema se solventó contratando a un empleado que vertía siempre el grano desde la misma altura.


Las medidas de cereales de los porches funcionaron desde 1752 hasta 1905.


En la plaza destaca otra edificación, es la casa Desclergue.


Este palacio se alineaba originalmente con el resto de casas de la plaza, pero por el ánimo de destacar se erigió ese cuerpo porticado sobresaliente. En él destaca un escudo nobiliario muy trabajado de la saga de los Desclergue así como la doble balconada que lo acompañan.


Este edificio se levantó en 1575 y en principio fue la casa del veguer, hasta 1730 que deja de pertenecer a la  familia Desclergue para pasar a manos del doctor en derecho Anton Tomás. Durante la segunda mitad del siglo XIX se convirtió en un popular café.
En la parte superior de la plaza encontramos la Font Major.

Se trata de una fiente monumental de tres surtidores con un abrevadero adosado. La fuente está realizada mediante losas de piedra trabajadas y culmina con una estructura arquitectónica que recuerda los frontones clásicos. En el centro del mismo se encuentra esculpido un escudo real y a sus costados dos escudos más, el  escudo de las cuatro barras catalanas y el de la vila ducal.

Se hace de noche en la plaza:

Por lo que va siendo hora de buscar un lugar en el que reponer fuerzas. El restaurante escogido nos lo han recomendado y se encuentra muy cerca, en el carrer River nº2, se trata del Cortijo. Pasen...


El restaurante especializado en tapas, llesques y calçotades está prolíficamente decorado con objetos de coleccionista.

Pero sin duda lo que a nosotros nos interesa es la teca: patatas teja con 4 salsas, ensalada de queso de cabra y tapas de calçots entre otros sabrosos platos.




Un magnífico colofón a la visita de esta zona pero...la visita a Montblanc aún no ha terminado.
Continuará...

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Montblanc (2ª parte): Plaça de Sant Miquel

Tras pasar la muralla por el portal de Castlà subimos por la calle de la Fustería hasta llegar a una plaza recientemente ajardinada en la que junto al lateral derecho de la iglesia vemos los arcos apuntados del antiguo cementerio de Sant Miquel. También se ha colocado un monolito en recuerdo del Mossèn Pau Queralt i Gaya.


Al fondo giramos a la izquierda y nos encontramos en la plaza de Sant Miquel. Enfrente nos queda la iglesia del mismo nombre y a la derecha el palacio-fortaleza de Castlà.


Este edificio del s. XV tiene forma cúbica aunque con los ángulos redondeados por motivos defensivos. Se construyó tras la Guerra Civil Catalana y fue la sede de Castlà, representante militar del rey. Durante las guerras carlinas la parte baja del edificio se convirtió en prisión por lo que se modificó su distribución y resultando deteriorado el edificio.


Actualmente el edificio es de propiedad privada y no puede visitarse. Sin embargo en su interior tiene un patio porticado, un jardín y un huerto que llegaba hasta la muralla, donde se abrió un nuevo portal. Actualmente, pero, una de las caras tiene edificios adosados. Durante el proceso de restauración de la fachada en el siglo pasado, aparecieron unas ventanas renacentistas de gran valor artístico. Observemos, sin embargo, algunos elementos más de dicha fachada.


A la izquierda de su entrada, uno de los locales es el Forn de pa-cafetería Cal Tullet donde una de las mañanas pudimos disfrutar de un sabroso desayuno en un ambiente muy agradable.


Junto al palacio se levanta la iglesia de Sant Miquel del siglo XIII aunque con modificaciones posteriores. Es una de las iglesias más antiguos pero mejor conservadas de la villa.

Campanario de construcción posterior a la fachada y que presenta las aberturas para las campanas.

Es una iglesia cuyo frontispicio es de estilo románico, como puede apreciarse por el arco de medio punto de la puerta y el pequeño ventanal apuntado, pero que, debido a los períodos en los que se fue construyendo, también tiene elementos del gótico en su interior.

El interior es visitable pero con guía (para ello nosotros hicimos la ruta guiada "centro histórico"). Al entrar vemos que es una iglesia de una sola nave de 10x32m sin ábside y con capillas del s XIV y XV.
Toda la imaginería se ha perdido, incluido el altar mayor, debido a las guerras (en particular la Tercera Guerra Carlina y la Guerra Civil). En su lugar contemplamos una obra al óleo de grandes dimensiones de Joan Commeleran en la que se representa al Arcángel San Gabriel derrotando al demonio (1950).

En las capillas laterales se puede ver la evolución del gótico, desde el más sencillo hasta el más recargado en la capilla real. También destacan los escudos como los de la familia Ros i Janer.

Los ventanales no son policromados si no que están hechos de alabastro.


Pero lo que destaca es sobre todo el techo de madera policromada del siglo XIV sustentado por 5 arcos diafragmáticos ojivales.


La restauración integral del templo data de 1947 aunque anteriormente el mossèn Pau Queralt ya la había iniciado eliminando parte del yeso de las capillas de los años 20 del siglo pasado.

La iglesia está abierta al culto desde 1950. Recientemente se han realizado obras de restauración del magnífico techo.
Saliendo ya de la iglesia, ese día pudimos ir a comer muy cerca, en la Fonda de Castlà, que como su nombre indica se ubica junto al palacio en la calle de la Fustería. Allí probamos los famosos calçots de la comarca con una salsa muy sabrosa y espesa.


Aquello fue un banquete reponedor tras una mañana de ruta guiada. Visitas que continuaré explicando en las próximas entradas.
Continuará...

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Montblanc (1ª parte): La muralla

Situación geográfica. Montblanc es la capital de la comarca de la "Conca de Barberà" y, según titulé el anterior post, se encuentra a medio camino entre Tarragona y Lleida (un poco más cerca de la primera) y a unos 100 km de Barcelona. (113 km.) Nosotros llegamos a Montblanc en tren desde Barcelona y tardamos menos de 2 horas.


Topónimo. El nombre que recibe la población no se debe a que exista ninguna montaña blanca cerca ya sea por la nieve o porque sea de tipo calcáreo, el topónimo es sinónimo de montaña virgen de vegetación (Montis Albis), tal y como es la colina arcillosa con una pequeña extensión plana en la cima en la que se sitúa.








Sin embargo, no fue éste el primer nombre que recibió. Sobre el 1080 se empezó a poblar "Duesaigües" (Dosaguas) ya que se encontraba cerca de la confluencia de los ríos Francolí y Anguera. A partir de 1155 se conoció como "Vila-salva" debido a que, con la intención de atraer a la población desde la Catalunya norte, se eliminaron impuestos. En 1163 se cambia su ubicación hasta la actual situación y con ella se le da el nombre definitivo.

La Muralla. El rasgo que más destaca de esta población es la muralla que rodea casi la totalidad del casco antiguo. Es lo más conspicuo y lo primero que ves cuando te acercas a la vila (además de la Iglesia de Santa Maria La Major).

















La muralla tiene una extensión de 1,5 km y, a diferencia de lo ocurrido en otras poblaciones, la muralla no se derrocó para facilitar la extensión de la población, sino que se aprovecharon sus muros para la construcción de casas adosadas a la fortificación, de esta manera los propietarios de los solares se ahorraban la construcción de una o dos paredes maestras. Sin embargo, lo que en principio evitó su desaparición, es ahora un problema, ya que en gran parte de su perímetro la muralla queda oculta por las edificaciones. En la fotografía anterior vemos una zona que ha sido clareada y al fondo las casas pegadas a la muralla. Se trata de un proceso lento de recuperación no exento de dificultades.
La muralla se construyó en el siglo XIV, ordenado por Pere III el Cerimoniós con motivo de la guerra contra Pedro el Cruel de Castilla. Su altura y la de las torres varió con el tiempo al ver que resultaba ineficaz con el avance de las técnicas de guerra. Además, en principio se utilizó encofrados que se rellenaban de argamasa, pero posteriormente se tuvo que reforzar con piedra.
Existen unas 30 torres defensivas de planta cuadrada, excepto una de ellas que es de planta pentagonal (Torre dels Cinc Cantons).
Algunas de estas torres también están habitadas y las que no vemos que en su interior son huecas.




El uso de la piedra se ve claramente en los ángulos de las torres.
La muralla se construyó en 4 tramos, y en cada uno de ellos se abrió un portal que comunicaba con los cuatro puntos cardinales: portal de Sant Antoni, de Sant Francesc (desaparecido), torre-portal de Sant Jordi y portal de Bové. Posteriormente se abrieron, por comodidad, nuevos portales, como el de Castlà cerca del palacio del mismo nombre.

Portal del representante militar del Rey de la Corona de Aragón.
Su palacio tenía un jardín que llegaba hasta la muralla.

Portal de Castlà (s XV). Al ser posterior este portal no presenta elementos defensivos.









































Los portales, más allá de su utilidad militar, sirvieron posteriormente como punto para controlar las mercancías que entraban en la ciudad y cobrar impuestos y para evitar la propagación de enfermedades al controlar el paso de enfermos.
La muralla contaba con diferentes defensas. Entre almenas se colocaban portones que se levantaban para disparar las flechas. También para tal efecto se utilizaban las aspilleras, pequeñas aberturas alargadas en las almenas. Sobre los portales también podemos observar matacanes, unos salientes abiertos por debajo desde los que se podía lanzar excrementos o agua hirviendo a los que trataran de derribar la puerta.

Portal de Sant Antoni en el que pueden verse los elementos defensivos comentados.

En el interior de la muralla podemos observar el paso de ronda, por donde los soldados podían moverse y acceder a las aberturas entre almenas. Es posible subir a uno de estos pasos si contratáis la visita guiada: murallas y degustación gastronómica.


Torre-portal de Sant Jordi. Este portal, situado al sur y que comunica con las montañas de Prades, es de los mejor conservados.



Según la leyenda, Sant Jordi mató al dragón frente a este portal. Varios elementos nos recuerdan la gesta.


Cada año, coincidiendo con la festividad de Sant Jordi, la vila de Montblanc revive la época medieval y la leyenda de Sant Jordi. Por esas fechas, los 7000 habitantes habituales de la vila pueden multiplicarse por 5.

Portal de Sant Jordi
Continuará...

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